Asistentes a la reunión de lanzamiento del proyecto de resiliencia urbana RESCCUE

Ciudades preparadas para el cambio climático


RESCCUE es el primer gran proyecto europeo de innovación en resiliencia urbana para hacer frente al cambio climático, con un enfoque multisectorial centrado en el mundo del agua

a idea de resiliencia hace referencia a la respuesta y la rapidez de reacción tras un shock o ante una emergencia en general. En Barcelona, a raíz del apagón del verano de 2008, arraigó la idea de resiliencia urbana, ligada a la capacidad de una ciudad o una región para responder a adversidades inesperadas de origen natural —como un terremoto, un huracán o una inundación— o social —un ataque terrorista, una guerra, el aumento significativo de la tasa de desempleo...—. Las consecuencias del cambio climático preocupan a los gobiernos, que se organizan para anticiparse a fenómenos físicos extremos. En Europa, cada vez se producen más fenómenos extremos, como por ejemplo tormentas más fuertes y frecuentes, que provocan un aumento del número y la magnitud de las inundaciones. Eso requiere diseñar unas infraestructuras y un entorno que prevean nuevas necesidades mayores, y destinar los recursos adecuados para afrontarlas. Precisamente, en el Smart City Expo World Congress, que se celebra en paralelo a iWater, SUEZ presenta sus últimas innovaciones y propuestas en relación a la capacitación de construir ciudades más resilientes.






EL PROYECTO EUROPEO RESCCUE


Un ejemplo de proactividad para dar respuesta a los efectos del cambio climático es el proyecto europeo RESCCUE —RESilience to cope with Climate Change in Urban arEas - a multisectorial approach focusing on water—. SUEZ Advanced Solutions lidera desde mayo este primer gran proyecto europeo de innovación en resiliencia urbana para hacer frente al cambio climático, con un enfoque multisectorialcentrado en el agua. La iniciativa pretende proporcionar modelos y herramientas prácticas e innovadoras a los usuarios finales para combatir los desafíos del cambio climático y construir ciudades más resilientes. Asimismo, creará herramientas de resiliencia urbana para escenarios climáticos actuales y futuros, incluyendo múltiples riesgos. Así permitirá a los gestores y operadores de cada ciudad escoger las mejores inversiones para lidiar con futuras situaciones de crisis.

Aunque siempre habrá imprevistos, si se mejoran las interacciones entre los sistemas y servicios urbanos —suministro energético, abastecimiento de agua, gestión de residuos o alcantarillado, transportes, bomberos y guardia urbana...— y se crean protocolos de actuación coordinados, cuando se dé una urgencia de mayor o menor repercusión los actores reaccionarán antes y de forma más acertada.



CIEN CIUDADES RESILIENTES

Barcelona, Lisboa y Bristol –las urbes que conforman los casos de estudio del proyecto RESCCUE– forman parte a su vez del programa 100 Resilient Cities (100RC), impulsado por la Rockefeller Foundation y que ayuda a ciudades de todo el mundo a estar más preparadas para responder a eventos adversos puntuales, pero también para ser más resilientes a los cambios físicos, sociales y económicos del siglo XXI.

Cada una de las ciudades miembro de 100RC recibe apoyo logístico y financiero –un millón de dólares– para desarrollar en tres años una hoja de ruta que contemple el establecimiento de la figura de un director de resiliencia en el gobierno local, el desarrollo y la implementación de una estrategia de resiliencia sólida y consolidar una red global de colaboración entre las ciudades miembro que incluya a gobiernos, ONG, sector privado y ciudadanos. Todo esto se incluye en un Plan de Acción de Resiliencia, cuya elaboración es uno de los objetivos finales del Proyecto RESCCUE.




IMPLICACIÓN INTERNACIONAL


Además de SUEZ, forman parte del consorcio la agencia de las Naciones Unidas UN-Habitat, los tres ayuntamientos de las ciudades estudiadas —Barcelona, Lisboa y Bristol—, grandes empresas de servicios urbanos —Endesa, Energía de Portugal y Águas de Portugal—, centros de investigación —Cetaqua, FIC, LNEC e IREC—, universidades —Exeter y EIVP— y pymes —Opticits, Hidra y UrbanDNA—.

Con un presupuesto de ocho millones de euros —cofinanciados por el programa de investigación e innovación Horizon 2020 de la CE—, RESCCUE está en fase embrionaria y durará cuatro años. Primero identificará los escenarios de cambio climático que más nos afectarán y, luego, analizará su peligrosidad, hoy y en el futuro, así como el comportamiento de los servicios urbanos ante situaciones críticas, por ejemplo una lluvia excepcional. Las siguientes fases valorarán los riesgos y la vulnerabilidad, los efectos en cascada entre servicios e infraestructuras y qué estrategias de adaptación y medidas de gestión ha de seguir una urbe resiliente. Finalmente se sistematizará lo estudiado en un Plan de Acción de Resiliencia que se implementará en las tres ciudades participantes en el proyecto y que también se podrá exportar a otros contextos.







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