Instalaciones de la EDAR de Gavà-Viladecans, que opera Aigües de Barcelona / Fotos: Arxiu Aigües de Barcelona

Agua de múltiples usos


La reutilización constituye una de las propuestas más clarividentes para un uso sostenible y ahorrativo del agua

l agua está sumida en un ciclo interminable del que somos testigos. Como que agua no hay más que una —una cantidad determinada, tasada y medida en el planeta; para ser más o menos precisos, unos 1.400 millones de km3, volumen que, por cierto, no ha variado en los últimos 2.000 millones de años—, toda agua que vemos correr volverá a correr; y la lluvia que vemos caer volverá a caer, sin término. De todo ese volumen, sin embargo, sólo el 1%, aproximadamente, es agua dulce fácilmente disponible.

Se entiende, por tanto, que no es cuestión de malgastarla. Debemos ser cuidadosos en su consumo en un mundo cada vez más sediento; en un escenario climático en el que las predicciones anuncian que se sucederán periodos prolongados de sequía salpicados de episodios violentos de inundaciones, y también si consideramos que el agua es la madre de la vida en la Tierra y que tampoco podemos dejar secos a los seres vivos que nos acompañan y que, de una forma u otra, conforman el entramado en el que nos sustentamos.



Los denominados tratamientos terciarios hacen que el agua procesada quede lista para una segunda vida



UNa Segunda vida


Una de las propuestas más clarividentes para un uso sostenible y ahorrativo del agua es la de su reutilización. La cuestión es muy sencilla: para qué gastar agua potable para determinados usos cuando para ello se le puede dar una segunda vida al agua residual. Después de su uso, las llamadas aguas grises son conducidas a estaciones depuradoras y tratadas bajo unos estrictos controles y mediante ciertos procesos fisicoquímicos, cuyo objetivo no es otro que devolverlas, ya sea al medio marino, ya sea al medio público hidráulico, en el mejor estado posible y con la calidad que exige la normativa aplicable. En alguna de esas estaciones, como la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Gavà-Viladecans, que opera Aigües de Barcelona, parte de esas aguas son procesadas con los denominados tratamientos terciarios, para ponerlas en condiciones de su reutilización. Surge así un nuevo recurso hídrico que puede ser destinado al riego agrícola, de parques y jardines urbanos, o de campos de golf, así como a la recarga de acuíferos o al baldeo de calles, entre otros cometidos.



Las aguas grises son conducidas a la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), donde se procesan para dejarlas en condiciones de volver a utilizarse




TECNOLOGÍA PARA TRATAR EL AGUA


Esta depuración adicional está altamente tecnificada para cumplir con los parámetros exigidos en la legislación, según el uso que se le vaya a dar. La tecnología del tratamiento de las aguas reutilizables, de hecho, deriva directamente de las existentes para el tratamiento de las aguas potables. Técnicas como la microfiltración, la ultrafiltración, la nanofiltración, la ósmosis inversa o la electrodiálisis reversible son capaces de eliminar diminutos sólidos en suspensión, materia orgánica disuelta, diferentes sales e incluso bacterias y virus. Para garantizar una mayor seguridad sanitaria, el agua se somete a un proceso de desinfección, cuyo cometido es la eliminación selectiva de organismos patógenos. Las desinfecciones pueden llevarse a cabo mediante procedimientos químicos —como la adición de compuestos clorados o la ozonización, que consiste en la difusión en el agua de microburbujas de ozono— o físicos —como los ya mencionados de filtración o como la radiación ultravioleta, que inactiva bacterias y virus, y que precisa, para su aplicación, de un agua previamente clarificada—.



El ejemplo de Viladecans


La reutilización del agua se enmarca plenamente en el contexto de la sostenibilidad, con todas las implicaciones que conlleva. Un ayuntamiento que apuesta por criterios de sostenibilidad es el de Viladecans, que en el año 2006 construyó una red de agua reutilizada para regar 32 hectáreas de zonas verdes, el 62% de las que disponía entonces el municipio. Para ello se instalaron 7.748 metros de conducciones, dos depósitos para regular la presión de la red y, además, tres pozos para aprovechar el agua del acuífero. En la actualidad, se está construyendo un tercer deposito que posibilita conectar la red municipal con la red de retorno de la EDAR de Gavà-Viladecans. Esta red de agua reutilizada municipal permite al ayuntamiento ahorrar hasta 180.000 m3 de agua potable al año —el 50% del consumo municipal—, lo que representa hasta 221 toneladas de CO2 no emitidas.

El riego agrícola o de parques y jardines, y el baldeo de calles son utilidades que se le puede dar al agua reutilizada




Y es que la reutilización del agua ofrece beneficios en numerosos ámbitos: contribuye, por ejemplo, a una mayor fiabilidad y regularidad en el suministro, además de proporcionar un ahorro energético —debido a la no explotación de nuevos recursos hídricos—, al tiempo que reduce el vertido de contaminantes a los cauces públicos y al mar.





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