Hacia la economía circular


Aigües de Barcelona, el Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat y otros actores del municipio ponen en marcha un proyecto pionero para optimizar el aprovechamiento de los recursos

iensa globalmente, actúa localmente". Esta sentencia es atribuida en su origen al biólogo y urbanista escocés Patrick Gedes. Sin embargo, a pesar de su popularidad, a menudo se ha visto relegada en la dialéctica, rodeada de cierto aire de vacuidad.
No es el caso, no obstante, de uno de los proyectos más innovadores en Europa en la aplicación de los principios de la economía circular en el ámbito local y a partir de la colaboración público-privada. Se trata de la iniciativa puesta en marcha por el Ayuntamiento de Sant Feliu en colaboración con Aigües de Barcelona, su centro tecnológico —Cetaqua— y otros agentes activos en el municipio.



INNOVACIÓN ABIERTA


En colaboración, varias entidades y empresas buscan una gestión eficiente del agua, la energía y los residuos, en un proyecto que ha sido presentado ante la Unión Europea para acceder a financiación a través del programa Life. Se pretende que la iniciativa permita impulsar, entre otras muchas medidas, un circuito de agua regenerada para usos urbanos o industriales, entre otros, o aprovechar la biomasa generada en la zona forestal de Sant Feliu. Rafael Bellido, director del área de Territorio, Salud y Actividad Económica del Ayuntamiento, apunta también a la gestión de residuos generados en el ámbito privado, "que pueden tener usos valiosos en el ámbito municipal".

María Monzó, directora de Innovación y Conocimiento de Aigües de Barcelona, añade que, si bien algunos proyectos impulsados en el Norte de Europa —como el de la ciudad danesa de Kalundborg— fueron pioneros en simbiosis industrial, "la innovación en el proyecto de Sant Feliu radica en que identificamos e introducimos otros actores del ámbito municipal", y destaca el componente colaborativo público-privado, clave del éxito del proyecto.

El proyecto pone en común información del ámbito agrícola, comercial o industrial con la ciudadanía, el medio rural, empresas gestoras de residuos y administraciones públicas, para detectar sinergias que permitan ahorrar recursos naturales y económicos y reducir el impacto medioambiental. El Ayuntamiento de Sant Feliu y Aigües de Barcelona suscribieron en abril un convenio de colaboración, que ha permitido desarrollar una metodología para implantar la economía circular en el municipio y que podrá aplicarse en otros entornos urbanos.



El componente colaborativo público-privado, clave del éxito del proyecto




La presentación del proyecto ante la Unión Europea pretende que se pueda beneficiar del Programa de Medio Ambiente y Acción por el Clima (Life), un instrumento financiero que impulsa el desarrollo y la aplicación de las políticas mediante la aportación de soluciones y mejores prácticas, para lograr los objetivos medioambientales y climáticos.
Monzó recalca que este apoyo financiero agilizaría la puesta en marcha en un plazo menor las infraestructuras necesarias en Sant Feliu o las tareas de concienciación ciudadana necesarias para el impulso del proyecto.

EL 'DATA ANALYTICS' CRUZA LOS DATOS

Qué, cuándo y dónde se reutilizan las aguas regeneradas; qué residuos valorizables genera un comercio o una empresa industrial; o qué rol puede tener el ciudadano en el aprovechamiento de los recursos son tres aspectos claves para lograr la circularidad en el ámbito municipal. En este sentido, el proyecto prevé el uso de las herramientas del llamado data analytics para cruzar los datos con agilidad.

Asimismo, el resultado de los trabajos que se lleven a cabo a lo largo del programa podrán aplicarse más allá de Sant Feliu, ya que la iniciativa pretende formar una metodología básica, comenzando por los modos de compartir información. "Al ser un proyecto europeo, también se pretende aprovechar lo que se hace en otras ciudades –agregan los expertos del proyecto– para poder intercambiar experiencias y establecer sinergias entre las ciudades".


Instalaciones de Aigües de Barcelona en Sant Feliu de Llobregat / Foto: Arxiu Aigües de Barcelona


LA IMPORTANCIA DE LOS DATOS


En el plano operativo, compartir y estructurar la información disponible es clave para aplicar los criterios de la economía circular previstos en Sant Feliu. De ahí la importancia de que empresas y administraciones compartan sus datos. "Además de la petición masiva de datos a las administraciones competentes —muchas los tienen por los seguimientos detallados periódicos que realizan— se ha de complementar con visitas a las industrias y entes implicados más representativos, lo que ofrece una información de primera mano, valiosa, actualizada y complementada con sus inquietudes e intereses. Toda esa gestión de datos e información se realiza enmarcada en un clima de confidencialidad prefijado" , explica Monzó.





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