Automatización, un reto laboral y social

Sara Berbel, directora general de Barcelona Activa

Hace una década observábamos con preocupación el mercado laboral norteamericano. Pese a tener unos índices razonables de empleo (en torno al 7% de paro), las noticias recogían la aparición de un nuevo colectivo, los llamados “working poor” o trabajadores pobres. Se trataba de personas que, pese a no estar desempleadas, percibían unos sueldos tan bajos que no podían acceder a una vivienda o a necesidades básicas como un seguro de salud, ya que allí no existe un sistema de seguridad social público y universal. De estos trabajadores pobres derivaron los tristemente famosos “homeless” (sin techo), una mezcla de personas en paro y otras con bajos salarios que viven, y conviven, en las calles de las principales ciudades estadounidenses. Algunas de ellas son, sin duda, ciudades ricas y cultas, pero eso no ha sido suficiente para erradicar la pobreza.

situación preocupante

“Un 30% de nuestros conciudadanos cobra menos de 1.000 euros y, de ellos, más de la mitad son mujeres. En 2016, el 40% de los contratos tuvieron una duración inferior a un mes”

Años después, lamentablemente, comenzamos a ver el peligro de un fenómeno similar en nuestra ciudad. Un 30% de nuestros conciudadanos cobran menos de 1.000 euros y, de ellos, más de la mitad son mujeres. Además, durante el último año, el 40% de los contratos tuvieron una duración inferior a un mes. Y creemos que Barcelona no puede permitírselo de ninguna forma.

Hay que trabajar intensamente para reducir desigualdades en empleo, en renta per cápita, en acceso a la vivienda y en niveles de salud entre los barrios más ricos y más pobres de la ciudad.

Por ese motivo, Barcelona Activa (la Agencia de desarrollo local del Ayuntamiento de Barcelona) está implementando Planes de Desarrollo Económico en los seis distritos con renta per cápita inferior a la media de la ciudad. En uno de ellos, Ciutat Vella, se ha creado, además, una oficina de defensa de los derechos laborales en colaboración con sindicatos y el distrito.

Pero también necesitamos mejorar las condiciones laborales de trabajadores y trabajadoras, tarea en que la administración pública debe sumarse a agentes económicos y sociales, incluido el tercer sector, que ya trabajan arduamente para lograrlo.

cambio de criterios

“En Barcelona Activa solo gestionaremos y publicaremos ofertas de trabajo que impliquen salarios de más de 1.000 euros y contratos de 6 meses como mínimo”

Desde Barcelona Activa hemos cambiado nuestros criterios de relación con las empresas que nos piden candidatos, de manera que solo gestionaremos y publicaremos ofertas de trabajo que impliquen salarios de más de 1.000 euros y contratos de 6 meses como mínimo.

Y también tratamos de dar ejemplo con nuestra propia contratación, incluyendo criterios de eficiencia social, de modo que hemos podido garantizar que las empresas adjudicatarias paguen un salario superior a 1.000 euros, además de asegurar la igualdad de género y planes de conciliación de la vida personal y laboral, todos ellos ejes prioritarios de nuestra Estrategia para el Empleo de Barcelona 2016-2020.

Son pasos que, por sí solos, no pueden modificar el mercado laboral, pero sí pueden orientarlo y contribuir a que tenga lugar un cambio imprescindible para nuestro modelo social. Actuar como una “administración emprendedora”, parafraseando a la economista Mariana Mazzucato, contribuirá a garantizar una vida digna para toda la ciudadanía.