HABLAN LAS EMPRESAS

Este año se conmemoran seis décadas de la creación de la Escuela de Aprendices de SEAT, un centro educativo que ha formado a más de 2.600 estudiantes para trabajar en la industria automovilística y se ha consolidado como referente de la Formación Profesional (FP) Dual en España. Ramón Paredes, exalumno de la escuela, es el actual vicepresidente de Relaciones Gubernamentales e Institucionales de SEAT y del Grupo Volkswagen en España.



¿Usted se incorporó a la Escuela de Aprendices en 1970. ¿Qué le llevó a continuar su formación en SEAT?

Fue mi madre quien me orientó para entrar en la escuela y aprender un oficio, pues consideraba –y así también lo creo yo– que un oficio es una garantía de trabajo. Más adelante tuve la oportunidad de estudiar en reconocidas escuelas de negocio, pero mi formación superior la he hecho de mayor.

¿Qué recuerdos guarda de aquella etapa formativa?

Me incorporé en 1970, y en aquella época la escuela tenía un régimen disciplinario un poco militar: teníamos que llevar el pelo corto, bajar en orden las escaleras que daban al patio y llevar un librito de amonestaciones… Era una escuela donde, además de enseñarte la teoría y la práctica de una profesión, también te enseñaban disciplina.

Abierta

En 1971, la Escuela de Aprendices
de SEAT se abrió también a las mujeres.
Hoy representan el 10% del alumnado

Y después se incorporó a la fábrica.

Sí, al cabo de tres años, si pasabas los exámenes y las prácticas –y no tenías excesivas amonestaciones– entrabas en la fábrica con un contrato indefinido como oficial de tercera de la especialidad que habías estudiado, en mi caso matricería.

¿Ha cambiado mucho la Escuela de SEAT?

Ha evolucionado al mismo ritmo que la sociedad. Ahora hay muchas más jóvenes –mi promoción fue la primera en la que entraron chicas–, y los que en mi época eran aprendices hoy, después de su trayectoria profesional en SEAT, son profesores de la escuela. Este es un modelo de éxito que se autoalimenta.

De centro formativo a laboratorio

En 1957, hace ahora sesenta años, SEAT creó su propio centro de formación ante la necesidad de cualificar a profesionales para cubrir las vacantes que se producían debido a la evolución del sector y a las exigencias tecnológicas de los puestos de trabajo.
El centro tiene un total de 7.800 metros cuadrados, de los cuales 4.256 metros cuadrados son talleres y laboratorios técnicos donde cada año se forman más de 200 alumnos repartidos en tres cursos.
Actualmente la escuela ofrece tres ciclos de Formación Profesional de grado medio –técnico en Mecanizado, en Mantenimiento Electromecánico y en Electromecánica de Vehículos Automóviles– con los que se obtiene una doble titulación: la española y la alemana.

Célula productiva

Además, la Escuela de Aprendices cuenta con una célula productiva, un espacio donde los alumnos desarrollan para SEAT proyectos que no existen en el mercado o que plantean alternativas a otros ya existentes. Se trata de un laboratorio desde el que, en un entorno educativo, los aprendices crean productos para distintas áreas de las empresas.
Con este tipo de proyectos, los estudiantes no solo deben responder a una necesidad desde el punto de vista técnico, sino contemplar otros aspectos como la viabilidad económica, los timings o los criterios de calidad, entre otros. Así, además de su capacitación técnica, adquieren otras competencias que les serán útiles para su futuro profesional, como la responsabilidad, y la orientación al cliente y a los resultados.

SEAT fue pionera en impulsar lo que hoy es la Formación Profesional Dual.

Sí, porque mientras estudiaba el alumno estaba en contacto con la fábrica y podía utilizar las últimas tecnologías que se iban incorporando. Hoy sucede igual.

¿Cómo funciona actualmente la Escuela de Aprendices?

Existe un riguroso proceso de selección, pues cada curso recibimos unas 1.000 solicitudes para entre 60 y 75 plazas. Una vez seleccionados, los jóvenes estudian en la escuela durante tres cursos; desde el primer año tienen un contrato de formación, hacen la mitad de teoría y la otra de prácticas, de las cuales el 80% son en la escuela y el 20% en la fábrica, y cobran 274 euros mensuales.

¿Y en segundo y tercer curso?

Segundo es igual que primero, pero los jóvenes hacen más prácticas en la fábrica y cobran 461 euros, mientras que en tercero una parte importante de las prácticas ya son en la fábrica, lo que les permite estar a la última en todos los campos, y cobran 582 euros. La Escuela de Aprendices de SEAT es un ejemplo de éxito en la formación de los jóvenes, y precursora de la FP Dual.

¿Una vez finalizados los estudios, todos se incorporan a la empresa?

Todos los que aprueban sí, y con un contrato indefinido. Para ellos, la fábrica es como una prolongación de la escuela; el paso de un sitio a otro es muy natural y existe un sentimiento de pertenencia.

¿Cómo debería evolucionar la Formación Profesional Dual?

Ésta es una muy buena vía de acceso al mercado laboral, especialmente en sectores como la industria o la hostelería, por ejemplo. Y ahora estamos trabajando desde la Cámara de Comercio de España para dar un paso más y desarrollar la FP 4.0; si tenemos una industria 4.0 también debemos tener una FP 4.0 que haga especial énfasis en la teoría, la práctica, la digitalización y el emprendimiento.