EL COMERCIO EN BARCELONA

Casa Gispert vende frutos secos, fruta desecada, café, té, cacao, especias... y el interior de la tienda se conserva en su estado original, como un museo

Tres ejemplos de cómo el comercio ayuda a vertebrar la vida en los barrios




A partir de tres iniciativas: Can Gispert, la Federació de Comerç d'Horta i Mercat y El Colorao, explicamos tres formas de cohesión social



CAN GISPERT, EN EL BORN



Marc Martínez en Casa Gispert, un comercio centenario situado en el barrio del Born / DANI CODINA



El geocaching es un juego al aire libre que consiste en buscar tesoros con la ayuda del GPS de una aplicación para móvil (disponible para sistemas IOS y Android). Y eso es lo que hicieron los alumnos de 4º de ESO del IES Flos y Calcat de Barcelona: salieron en busca de Casa Gispert, un comercio inaugurado en 1851 y situado junto a Santa Maria del Mar, en el Born.

La iniciativa, llamada Geoemblemàtics, dirigida a todos los colegios e institutos de la ciudad, y promovida por la dirección de Comerç del Ayuntamiento de Barcelona en el marco del programa El Comercio y las Escuelas, permite que, con la ayuda de la aplicación, los alumnos encuentren tiendas emblemáticas y tomen conciencia de su valor cultural, social e histórico.



DESCUBRIR LAS TIENDAS

De esta forma, los estudiantes del IES Flos y Calcat pudieron conocer Casa Gispert, establecimiento especializado en la venta de frutos secos tostados en su horno de leña del siglo XIX. En concreto, la aplicación facilita información sobre los geocachés que están cerca, permite ver descripciones y localizaciones por coordenadas, además de comentarios.

"Con actividades como ésta, los jóvenes conocen la labor de comercios como el nuestro, donde cada día tostamos frutos secos, y ven el vínculo que existe entre las tiendas y el barrio, y cómo se crea comunidad", subraya Marc Martínez, encargado y tostador de Casa Gispert. Además, la visita permite entrar en contacto con los productos que venden.

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FEDERACIÓ DE COMERÇ
COR D'HORTA I MERCAT



De la mano de la Federació de Comerç el barrio se ha convertido en un centro comercial a cielo abierto



El año 2000, el Centre Comercial d'Horta, la Unió de Botiguers Cor d'Horta y la Associació Administrativa de Concessionaris Mercat d'Horta, iniciaron un proyecto para trabajar conjuntamente la promoción comercial de la zona. Así nació la Federació de Comerç Cor d'Horta i Mercat, y el barrio se convirtió en un centro comercial al aire libre de referencia en la ciudad. "Llegamos a la conclusión de que juntos podríamos llegar a más gente, y que las campañas y actividades tendrían más presencia en el barrio, lo que repercutiría positivamente", explica Manuel Arias, presidente de la Federació de Comerç Cor d'Horta i Mercat.

"Después de 17 años, hoy trabajamos de forma conjunta sin ningún tipo de problema y los resultados son muy positivos –añade Vicente Bailon, presidente del Mercat d'Horta–. La unión nos ha beneficiado, tanto económicamente como en cuanto a la dinamización del entorno, y nuestra labor se ha visto reconocida con diferentes galardones, como el premio que nos entrega este jueves el distrito de Horta-Guinardó en la sección de Comercio".



JORNADA 'COMERÇ AL CARRER'

Una muestra de este trabajo conjunto es la jornada Comerç al carrer que organizan el 17 de diciembre y que forma parte de la campaña de Navidad de este año. "Este día organizaremos actividades para pequeños y mayores, y una oferta muy amena y variada para que la gente de Horta se quede en el barrio", subraya Manuel Arias.





EL COLORAO, EN EL GUINARDÓ



Lorna Gotlib y Maribel Bernales en El Colorao, el comercio que abrieron hace un par de años en el barrio del Guinardó



Entrar en El Colorao es adentrarse en un espacio acogedor y diferente. En esta tienda, situada en el pasaje Llívia, 40, en el barrio del Guinardó, –y que este año ha sido reconocida con el Premi al Comerç de Proximitat en el marco de los Premis al Comerç que otorga el Ayuntamiento– encontramos regalos y complementos elaborados por artesanos locales, además de productos de proximidad. Lorna Gotlib, impulsora del negocio junto con su amiga Maribel Bernales, ambas diseñadoras gráficas, explica: "La iniciativa surgió por necesidad y por la voluntad de querer cambiar nuestro estilo de vida". Buscaron un local cerca del mercado del Guinardó, "una zona en la que se está impulsando el comercio", y abrieron el negocio.



CREAR UNA RED FÍSICA

El Colorao mantiene la esencia de las tiendas de antes, pero ofreciendo productos con un aire innovador, y dando cabida a todo el mundo que tenga ganas de colaborar. Por su ubicación –cerca de escuelas, del centro de salud, de una residencia...– y por la manera de ser y de hacer de Maribel y Lorna, han logrado crear una red de relaciones con artesanos locales, asociaciones e iniciativas del entorno. "A la gente le gusta venir a la tienda y se ha creado una red física, no virtual, donde todos se conocen, lo que se ha acentuado desde que hemos impulsado los talleres". Entre las iniciativas de futuro, Lorna destaca impulsar su proyecto inicial, "los cojines de lactancia", junto con nuevas iniciativas para fomentar la vida de barrio.